Inauguración de la depuradora de Vigo, la obra hidráulica más importante en Galicia en los últimos 30 años, construida por GS Inima.

 

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez-Feijóo, han inaugurado hoy la ampliación y modernización de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Lagares, en Vigo (Pontevedra).

 

Han estado acompañados en el acto por el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva; por el alcalde de Vigo, Abel Caballero; por las consejeras de la Xunta de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y del Mar, Beatriz Mato y Rosa Quintana, respectivamente; por la presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva; y, por parte del Ministerio, por el secretario general de Pesca, Alberto Lopez Asenjo; por la directora general del Agua, Liana Ardiles; y por la directora general de Acues, Aránzazu Vallejo.

 

La depuradora llega tras una inversión de más de 208 millones de euros financiados por Medio Ambiente, Gobierno gallego y ejecutivo municipal. A partir del próximo mes de mayo su gestión y mantenimiento corresponderá al Concello. La nueva planta tiene una capacidad de tratamiento en términos de contaminación de hasta 800.000 habitantes. Además, el año pasado recibió el reconocimiento del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) y se llevó uno de los premios Gran de Área 2017 por su diseño e integración en el paisaje.

 

Se trata de un proyecto puntero, que ha integrado consideraciones paisajísticas y medioambientales en su diseño y construcción: así, para una mejor integración paisajista se ha soterrado una tercera parte de sus 60.000 metros cuadrados de extensión.

 

La recuperación de 25.000 metros cuadrados para la marisma del Lagares, muy castigada durante las dos últimas décadas con numerosos vertidos de aguas fecales.

 

Tendrá una vida útil de, al menos, 25 años. Pero no solo será beneficioso para los vecinos y la industria, el sector pesquero y marisquero también se verá beneficiado por el fin de los continuos vertidos que contaminaban el lecho de la ría. Ahora los restos ya depurados son expulsados al mar a 36 metros de profundidad y a 3 kilómetros de la costa a través de un emisario submarino. 

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